viernes, mayo 22, 2026

Crítica: Orbital

Orbital es una novela de Samantha Harvey, autora británica que de literatura generalista que ha sido galardonada con numerosos premios. En particular, Orbital ganó el Premio Booker del 2024, uno de los premios más prestigiosos de la literatura inglesa.

La obra se puede encuadrar dentro del género de la ciencia ficción, dado que está ambientada en la Estación Espacial Internacional. No obstante, dado que la EEI existe en la realidad, la inclusión de la obra en el género es discutible. En Orbital solo encontramos tecnología contemporánea pero sí reflexiones sobre el impacto de la tecnología (en este caso, los viajes espaciales) en la percepción humana del mundo y las relaciones entre humanos y entre países (uno de los mejores momentos de la obra es cuando se explica el uso de los retretes, en particular las órdenes que dan los respectivos gobiernos versus cómo reaccionan los astronautas). ¿Es suficiente esto para incluirla dentro del género de la ciencia ficción? Posiblemente, si estas reflexiones se efectuaran sobre teléfonos móviles en lugar de viajes espaciales, nadie pensaría que se trata de una novela de ciencia ficción.

La obra se desarrolla durante 24 horas de la EEI y cada capítulo dura una revolución de la estación en torno a la Tierra (aprox. 90 minutos). Un día en el que no sucede nada especial, salvo por el hecho de que los astronautas están interesados en seguir la evolución de una nave que va a la Luna y el único elemento de tensión es un tifón que amenaza con tocar tierra. Se puede decir, por tanto, que la novela carece de argumento.

Si la novela destaca es por su elevada calidad literaria y por cómo capta la placidez y mecanicidad del vuelo espacial. La obra está ambientada de forma maravillosa y original. Buena parte de Orbital se invierte en descripciones del paisaje terrestre, todas ellas muy logradas. No es apto, sin embargo, para alguien que busque un poco de acción y es que páginas y páginas sobre la belleza del Kamchatka y la interminable magnitud del Pacífico no son para todos los gustos.

Si no cabe esperar gran cosa argumentalmente, los personajes tampoco son el fuerte de la obra. Sí, quedan magníficamente descritos mediante descripciones directas y sus pensamientos pero, al tratarse de una novela tan plácida, falta el elemento de acción que resulta definitivo para captar la esencia de los personajes (un consejo: no se fíen de lo que alguien dice sino de lo que hace).

En resumen, Orbital es una novela que hará las delicias de aquellos que busquen obras íntimas y de refinada factura y que gustará a los amantes de la astronáutica, pero que puede resultar algo insustancial al lector que busque una buena trama. El lector más puritano de la ciencia ficción puede que no considere que la obra aúna los requisitos para quedar catalogada dentro del género.


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