viernes, abril 03, 2026

Crítica: Laberinto Tennen

Laberinto Tennen es una novela de ciencia ficción de David Luna, destacado autor español que, entre otros, cuenta en su haber con un Premio UPC (por Éxodo) un Domingo Santos y el Chrysalis Award. Se trata de la primera parte de una trilogía, que se completa con Sombras tennen y Fortalezas tennen. De la edición se encarga El Transbordador.


La obra se ambienta en un futuro posapocalíptico, consecuencia de una guerra de la que no se dan detalles, que ha devuelto al mundo a una suerte de Edad Media de la que se está intentando salir. El lugar es fácilmente reconocible, pues se mencionan la villa de Tolte (Toledo), Ciudad Madrid y Albemuz (¿Ademuz?). En él, el protagonista, Bastián, es captado por una misteriosa organización: los tennen. Estos resultan una estimulante mezcla de templarios, científicos, magos y jedis. Y hay mucho más, tanto que, sinceramente, cualquier descripción que pretenda hacer no será sino un pálido reflejo de lo que transmite la obra. Hay poderes sobrenaturales y seres extraños. De dónde han salido, es algo de lo que no tenemos contexto. ¿Mutantes, tal vez, consecuencia de la guerra? ¿Experimentos científicos descarriados? La obra no lo aclara ¿lo harán las sucesivas entregas?

Se trata de un libro en el que los personajes y organizaciones están muy perfilados y siguen patrones clásicos. El aprendiz (Bastián) que debe seguir el camino del héroe, el maestro (Lux Zu), el traidor... Los bandos siguen el mismo patrón. Por un lado, tenemos los bienintencionados tennen, aliados del emperador, y por otro la pérfida Inquisición, que trata de detener el progreso. Esta representación maniquea ayuda a situar al lector y hará las delicias de un público juvenil, pero a costa de perder matices.

La novela cuenta con una trama compleja de la que mejor no desvelar nada. Pero digamos que Bastián se verá envuelto en una conspiración a gran escala que amenaza con destruir lo que los esforzados tennen llevan siglos tratando de levantar. Lástima del final, que resulta un tanto inverosímil

Estilísticamente, cabe decir que David Luna escribe de forma más que competente. Las primeras páginas de la obra son muy agradables de leer y uno termina sumergido en esa Tolte que el autor nos vende tan bien. El final, un tanto acelerado, pierde un poco.

En resumen, Laberinto Tennen es una novela de una ambición que no es habitual en la ciencia ficción española, con un escenario rico en detalles en el que se conjuga ciencia, religión y una trama compleja, si bien deja pendiente de explicación buena parte del escenario. Escrita con oficio y de forma agradable, es una obra que no desmerece en lo literario. Los personajes, sin brillar, cumplen su cometido. La novela divide el mundo en buenos y malos y combina con acierto influencias de muchas obras.


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