jueves, abril 12, 2018

Cómo se hizo "El espejo vacío".

Todo empezó en 1996, cuando leí Cronopaisaje (novela, por otra parte, altamente recomendable). En ella, un grupo de científicos del año 2000 tratan de enviar un mensaje a otro grupo de científicos de 1960 para advertirles de las funestas consecuencias que tendrán ciertos productos químicos.

Partiendo de esta base pensé en hacer mi propia versión de Cronopaisaje. Corría 1997 (creo) y la obra se llamaba, ejem, Salvar a Hitler.

¿Sigue usted allí?

Salvar a Hitler estaba ambientada en un mundo arrasado por una devastadora guerra nuclear en el que un grupo de científicos soviéticos tratan de encontrar cómo alterar el pasado para que las cosas vayan mejor. Y lo encuentran... Solo tienen que evitar que un aspirante a pintor de Viena muera de una enfermedad infecciosa. El pintor se llama Adolf Hitler.

Algunas de las ideas de Salvar a Hitler se encuentran en El espejo vacío:
  • La existencia de universos paralelos.
  • Los grupos de científicos que los investigan.
  • La Alemania nazi.
  • La ambientación del capítulo 30.
Sin embargo, Salvar a Hitler tenía un grave inconveniente. Proponer salvar a Hitler para salvar el mundo es, hum, éticamente incómodo. Así pues, como suele suceder, la idea quedó aparcada.

Entre tanto, en el año 2000 me enteré de que China había enviado una serie de expediciones navales. A mí, que siempre me he mostrado muy orgulloso de mis conocimientos de historia, me abochornó saber que las expediciones de Zheng He se me hubieran pasado completamente por alto. Y, para colmo, me enteré mediante una serie de dibujos animados.

Sí, había nivel.

Hacía tiempo que me rondaba la idea de que, dado que en España es casi imposible vivir de la ciencia ficción, no sería una mala idea escribir una novela histórica. Así nació Velas rojas, cuyo argumento era el siguiente: las expediciones navales chinas no se detienen en 1421. China "descubre" Europa y la novela termina con la expedición china emprendiendo el viaje de regreso a casa.

Algunas de las ideas de Velas rojas se encuentran en El espejo vacío:
  • La línea temporal china.
  • La sinificación de Europa.
  • El prólogo.
Entusiasmado con la idea, empecé a documentarme e incluso cursé dos años de chino.

Y, por fin, llegó el momento de empezar a escribirla. Febrero de 2007. Y entonces ocurrió el desastre. Descubrí que Velas rojas tenía un grave inconveniente. La novela tenía que terminar justo cuando acaba la expedición de Zheng He a Europa. Vale. El problema, el gran problema es que ¿qué tipo de final es ese? Lo habitual en las ucronías es ubicarlas en el presente, para que el lector se pueda identificar fácilmente con ese universo alternativo. ¡Pero Velas rojas estaba ambientada en el siglo XV! ¿Cómo podía atraer al lector?

Debía, por tanto, narrar también el «presente». Bien. Retomé la idea de Salvar a Hitler y puse a una científica a investigar sobre universos paralelos. La idea era alternar los capítulos en los que se narraba la expedición de Zheng He a Europa con los del presente, en los que una científica buscaba universos paralelos. En ese momento cambié el título a El año del dragón.

Sin embargo, en seguida vi que no tenía suficiente material para escribir la línea china del siglo XV. No era un problema de ideas sino de documentación.Y, para colmo, seguía sin tener claro de qué iba a ir la línea temporal del presente.

¿Qué tal si añadía más líneas temporales? Sin duda, eso reduciría el "peso" de la línea china. ¿Recuerdan como empezó todo esto? Sí, con Salvar a Hitler. Así pues, ya tenemos la línea temporal alemana. Soy gran fan de la civilización romana, con lo que ya tenemos a los romanos en la novela y...

Una de las mejores cosas que suceden al escribir es que las mejores historias nacen de elementos inconexos. Eso fue lo que sucedió aquí. Corría el año 2007 y la gente andaba loca con unas cosas nuevas llamadas "redes sociales". Decidí incluir ese elemento en la novela y llevarlo un paso más allá. Y entonces, súbitamente, todo cobró sentido.

La historia que quería narrar necesitaba cuatro líneas temporales. Ni una más ni una menos. Podía librarme de la china del siglo XV y centrarme en la Europa sinificada. Añadí la nazi, la romana y, para rematar, la árabe. Y la novela se iba a llamar al final El espejo vacío.

Desde 2007 hasta la fecha han pasado muchas cosas. En primer lugar, el proyecto resultó mucho más arduo de lo esperado. Multiplicar los escenarios y líneas temporales no disminuyó la tarea de documentación sino que la aumentó. En segundo lugar, porque me dio por escribir relatos y eso resta tiempo. En tercer lugar, porque ahora tengo un empleo "normal" con poco tiempo libre. Y, por último, uno es humano y a veces pierde la motivación.

Pero, por fin, aquí está. Ahora toca juzgar el resultado.





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miércoles, marzo 28, 2018

El espejo vacío ¡terminado! (ahora sí)

Pues sí. Por fin, tras casi ningún esfuerzo, puedo decir que mi última novela -El espejo vacío- está terminada. Que sí, de verdad te lo digo.

Han sido muchos años (demasiados), llenos de vicisitudes, de momentos de orgullo, de indecisión, de tirarme de los pelos, de retrasos, "sobrecostes" y pensar -a veces- que no la terminaría nunca. Pero ya está aquí.

En total, casi 700 páginas (casi nada), lo que la convierten en la obra más larga de cuantas he escrito. Incluso quitándole los extensísimos apéndices sigue siendo la más larga.

La obra ya está registrada, así que ahora toca que los betareaders empiecen a dar su opinión. ¿Alguien se apunta?

¡Ah! El dibujo es el que he preparado como portada. ¿Os sugiere algo?


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domingo, marzo 25, 2018

Crítica: El Anacronópete

El Anacronópete (lit. "El que vuela hacia atrás en el tiempo" es una obra de ciencia ficción de Enrique Gaspar y Rimbau en la que se narra los avatares de unos viajeros en el tiempo. Escrita en un lejano 1887 (es la primera obra sobre viajes en el tiempo, anterior a Un yanqui en la corte del Rey Arturo y La máquina del tiempo) es un hito semidesconocido de la ciencia ficción.

La novela se redactó originalmente como obra de teatro. El autor, tras la imposibilidad de ver estrenada la obra (vivía en China por aquel entonces, lo que hubiera complicado mucho la producción), remozó la obra para convertirla en una novela. Sin embargo, el espíritu de la obra de teatro impregna continuamente la obra, con gags pensados para el teatro y, sobre todo, sobrecargándola con todo aquello que en el teatro se ve pero que en una novela hace falta describir. El resultado es claramente insatisfactorio: prosa densa, unida a escenas que quedan cojas y un ritmo trepidante que no casa con el lenguaje farragoso.

Cabe decir que esta crítica tan negativa se nota conforme avanza la obra, pues al principio el autor se esfuerza más en convertir la obra de teatro en una novela "de verdad". El primer capítulo es de bella factura y destila una fina ironía por los cuatro costados.

Por lo demás, destacar la gran originalidad de la obra, en donde se incluyen viajes en el tiempo, explicaciones científicas de cómo eso es posible, paradojas temporales, crítica social y un amplio conocimiento de las sociedades que visita (me llamó especialmente la atención los conocimientos sobre Roma, que Hollywood se ha esforzado tanto en hacernos desaprender).

En resumen, una obra que podría haber sido una gran novela pero que terminó coja por su azaroso nacimiento. Digna de ser leída por su importancia histórica.

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sábado, marzo 24, 2018

Crítica: 36

36 es una novela de Nieves Delgado y, hasta el momento, la obra que más me ha gustado de las publicadas por la Editorial Cerbero.

El hilo conductor de la obra no es novedoso (¿qué lo es hoy en día?): la evolución de una Inteligencia Artificial desde su nacimiento pasando por todas las etapas de su maduración. A pesar de su aparente sencillez, la obra destaca positivamente en numerosos aspectos. En especial, por cómo plantea la evolución de esa IA, alejada de los tópicos más comunes. Así, los temas habituales (amor, relaciones interpersonales, sexualidad, inteligencia, peligro para la humanidad...) son tratados de forma diferente. Y la prosa es buena pero, sobre todo, es muy pero que muy fluida, lo que contribuye a que se devore con facilidad.

En resumen, una obra altamente recomendable, con una calidad literaria notable y que da nuevos e interesantes puntos de vista de cómo podrían ser las primeras Inteligencias Artificiales.



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