domingo, septiembre 06, 2020

Crítica: Binti

Binti es una novela corta de Nnedi Okorafor, autora estadounidense de raíces nigerianas. En ella se nos describe el viaje iniciático de su protagonista (adivínenlo: Binti), educada en una cerrada una tribu africana anclada en sus tradiciones, que va a estudiar a una prestigiosa universidad galáctica. La obra tiene unas claras influencias africanas y, siguiendo la estela de apertura hacia nuevos puntos de vista inaugurada por El problema de los tres cuerpos, ganó los premios Hugo en 2016 y Nebula en 2015.

El argumento de Binti es el clásico viaje iniciático. La protagonista, que pertenece a la tribu himba, es invitada a ingresar en la Oomza Uni, una prestigiosa universidad galáctica. Aceptar la invitación no obstante rompe las tradiciones de su clan y Binti se convierte, a ojos de este, en una paria. La disyuntiva entre seguir las tradiciones y romperlas se resuelve con elegancia y cierta reivindicación de la cultura africana, dado que Binti mantiene en su día a día buena parte de las tradiciones de su pueblo, en particular aplicarse ojitze (un pigmento de color marrón-rojizo que se untan las himba en piel y cabello y que hace que esta tribu sea muy conocida).

Durante el viaje, la nave en la que viaja Binti resulta atacada por las medusas, una especie alienígena cuyos encuentros con los humanos son, digamos, poco amistosos. Y hasta aquí podemos leer. Pero sí que se puede decir que en el desenlace juegan un papel trascendental las tradiciones culturales de la protagonista. En ese sentido, pues, resulta una acertada reivindicación de la cultura africana.

Debido a que su protagonista se encuentra en los últimos años de adolescencia o primeros años de edad adulta, algunos clasifican esta obra como "juvenil". No soy de esa opinión, a menos que uno crea que El juego de Ender, Dune o Star Wars deben caer en la misma categoría.

El estilo de la obra es agradable y está destinado a que se devore con suma facilidad. Para ello, más allá de una factura interesante, no recurre en innecesarias florituras que demoren la acción. A pesar de eso, uno de los momentos claves de la obra queda mal justificado, posiblemente porque a la obra le falte una mayor extensión.

La obra dista, no obstante, de ser perfecta. En primer lugar, el lector de ciencia ficción suele estar poco predispuesto a la defensa de las tradiciones culturales y el género, anclado casi siempre en el futuro, se presta poco y mal a ello. Así pues, esta defensa de una ancestral cultura africana puede causar extrañeza a más de uno. El otro gran fallo de Binti es que su corta extensión no permite explicar toda la complejidad del universo que plantea. Es lógico que en una obra no se desvelen todas las incógnitas pero no lo es que no se explique el planteamiento ni los conceptos base. Este aspecto podría haberse resuelto fácilmente con una mayor longitud de la obra.

En resumen, Binti es una obra fresca y de gran originalidad, que se lee con rapidez y cuyo principal mérito es hacer una defensa de la cultura africana. Por contra, su escasa extensión hace que no se logre del todo la necesaria suspensión de la incredulidad.

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