domingo, julio 19, 2026

Crítica: Alguien en quien anidar

Alguien en quien anidar (título original Someone you can build a nest in, también puede encontrarse en catalán como Algú per entrar-hi a viure) es la primera novela de John Wiswell. La obra cabalga entre la fantasía, el terror y la romántica. Ganadora del Nebula a la mejor novela, Locus a la mejor primera novela y finalista del Hugo a la mejor novela, por lo que se trata de una de las obras más premiadas de los géneros fantásticos del 2024-2025. En castellano la publica Alianza Editorial y en catalán Obscura.

La obra se centra en Shesheshen, un monstruo cambiaformas  (1) que tiene su residencia en un caserón abandonado. Shesheshen se encuentra hibernando cuando es despertada por tres cazadores de monstruos, entre los que se encuentra un miembro de la poderosa familia Wulfyre. Shesheshen logra matar a varios de sus perseguidores y huir pero, malherida, termina siendo rescatada por Homilia.

Homilia, que desconoce su naturaleza maligna, la cuida por caridad hasta que se reponga de sus heridas. Por su parte, la situación es completamente nueva para Shesheshen, que lleva toda su vida escondiéndose, huyendo o matando humanos. Para el monstruo, Homilia solo es un recipiente idóneo para depositar sus crías (de ahí el título de la obra). Pero entre los dos personajes se forjará una amistad y, bueno, algo más...

Shesheshen lo desconoce casi todo de la naturaleza de su especie. Su madre fue abatida por la familia Wulfye y su padre se sacrificó para servir de comida a las crías. Esta ignorancia dará lugar a todo tipo de sorpresas para ella y para el lector. Un buen recurso aunque, como veremos más adelante, el autor termina abusando de él.

La verosimilitud no es el punto fuerte de la novela. Ya hemos comentado que la naturaleza del monstruo da lugar a múltiples novedades. El problema es que, en demasiadas ocasiones, la trama lleva a situaciones que generan incredulidad, en especial en lo referente a las relaciones entre personajes. El colmo lo generan los miembros de las familias, que mantienen nexos extrañísimos entre ellos. No me extenderé en la crítica para no destripar la novela, pero basta decir que las relaciones entre personajes obvian detalles tan básicos como la muerte un miembro de la familia o el "pequeño" detalle de que una persona no es únicamente un cuerpo físico, también una personalidad, unos recuerdos y unos conocimientos. Incluso si obviáramos esos fallos, resulta que los personajes son tan básicos que, salvando a Shesheshen, no llegan ni siquiera a la categoría de estereotipos.

Estilísticamente, la novela arranca bien. La presentación de Shesheshen es más que acertada, la ambientación -gracias a las descripciones- logra unas cotas excelentes y los diálogos son razonablemente buenos. La única pega es que, conforme avanza la obra, a esta la falta fluidez en los cambios de situación, cosa que queda aminorada por capítulos cortos (que es la tendencia de hoy en día).

En resumen, Alguien en quien anidar es una interesante y original historia de monstruos contada desde el punto de vista de este, un poco gore a veces y con un transfondo de amor lésbico que gustará a más de uno. Aunque estilísticamente es una obra que no desmerece y abundan las sorpresas que mantienen enganchado al lector, alguien con un poco de sentido crítico encontrará múltiples fallos en la trama y personajes poco convincentes.


(1) En el idioma original, el tipo de monstruo es wyrm, en catalán (el idioma en el que la he leído) aparece como cuca fera. Desconozco el nombre que le han dado en castellano.


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martes, junio 23, 2026

La Famosa Inspectora Chupaldriba y la pestilente y analfabeta hecatombe de Grelosa VI

Tras una larga pausa, volvemos a saber de las andanzas de la Famosa Inspectora Chupaldriba. En esta ocasión, acompañada por su ayudante demoníaco, la celebérrima inspectora se topa con un caso realmente difícil: el planeta Grelosa VI ha decidido incurrir en el apocalipsis y lo ha hecho con tal esmero que tal vez ni siquiera la intervención de Chupaldriba pueda evitarlo.

Podéis leer el cuento en el Sitio de Ciencia-Ficción

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sábado, junio 20, 2026

Crítica: Sistemas críticos & Condición artificial

La saga Matabot es obra de Martha Wells, un universo de ciencia ficción en el que las dos primeras novelas cortas son Sistemas críticos y Condición artificial. En castellano los edita Hidra, cada una por separado. Dada su breve extensión, en inglés, la editorial (Tor) optó por publicarlas en conjunto (motivo por el cual esta reseña incluye las dos).

La saga se centra en las peripecias de un robot de seguridad (apodado en inglés murderbot y en castellano, matabot) cuyo chip de control está defectuoso y, en consecuencia, toma sus propias decisiones. La principal preocupación del matabot es que los humanos no detecten su "defecto" y, para ello, no dudará en comportarse como un matabot "normal" o incluso hacerse pasar por un humano. Al tratarse de un robot de seguridad, su ocupación da  lugar a todo tipo de aventuras, situaciones de riesgo y verse envuelto en conspiraciones. Se trata, por tanto, de una saga donde el suspense y la acción forman parte fundamental de la trama.

El matabot tiene una personalidad interesante aunque no profunda. Su principal afición es ver series, algo que lo emparenta con el común de los humanos e imagino que la autora pretende con ello que simpaticemos con el protagonista. No obstante, aunque nos contempla con curiosidad, no le atrae la idea de ser humano (en especial en referente al sexo).

Literariamente no es una obra brillante. La prosa se lee, pero poco se puede elogiar. Las múltiples escenas de acción son simplemente pasables. El worldbuilding, dada la escasa extensión de las obras, se queda corto. Los mejores momentos son los introspectivos del matabot, aquellos en los que reflexiona sobre su condición, sus gustos y las relaciones con los humanos. 

Entrando en detalle de las dos obras, Condición artificial es una noveleta más redonda que su predecesora. Transmite con más éxito la tensión de la misión, la trama, el worldbuilding y las relaciones entre IAs y entre IAs y humanos. Puede usted preferir la primera por ser la original, eso sí.

En resumen Sistemas críticos y Condición artificial son dos interesantes novelas cortas repletas de acción y suspense, cuyo mayor logro es cómo plasma al protagonista. Puede interesar a aquellos a quienes guste el tema de las IAs, pero aquellos que busquen calidad literaria van a sentirse decepcionados.

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jueves, junio 11, 2026

Crítica: Proyecto Hail Mary

Proyecto Hail Mary es una novela de ciencia ficción de Andy Weir, novelista del que ya reseñé la recomendable y fresca El marciano y la no tan lograda Artemisa. El título de la obra merece una breve explicación: Hail Mary (literalmente "Ave María") es un modismo inglés que se usa en situaciones en las que se quiere revertir una situación desesperada mediante un último recurso aventurado, de escasas posibilidades de éxito.

El argumento de la obra es el siguiente: el Sol se ha visto infectado por una forma de vida alienígena que aprovecha su energía para procrear. En consecuencia, la luminosidad del Sol se ve mermada y la Tierra se enfrenta a una inminente Era Glacial que amenaza la supervivencia de nuestra especie. Todas las estrellas de nuestra cercanía están afectadas por este fenómeno salvo Tau Ceti. En un desesperado intento por salvar la humanidad, esta vuelca sus recursos en construir una nave tripulada que vaya a Tau Ceti y descubra por qué esta estrella no está afectada.

¿Suena poco creíble? De entrada, sí y eso que solo es el planteamiento (la cosa se complica conforme pasan las páginas). Pero no se deje engañar por este enrevesado argumento, dado que Weir logra que la obra funcione con matemática precisión. Cada paso que da está debidamente justificado, por lo que uno no puede sino exaltar una novela que, más que una obra literaria, parece una afinada pieza de ingeniería que, en este aspecto, recuerda lo mejor de Brandon Sanderson.

De nuevo, Weir nos sumerge en una obra de ciencia ficción hard (muy hard). Las referencias a ciencia y tecnología son constantes, prácticamente no hay página en la que estas no intervengan de una u otra forma. En numerosas ocasiones, las referencias a la ciencia forman una parte fundamental de la obra, en especial para justificar lo que, de otra forma, hubiera resultado injustificable. No faltan también interesantes especulaciones. Menos conseguidas están las descripciones, que en alguna ocasión se recrean demasiado en los detalles y parecen un manual aburrido manual de instrucciones.

Tampoco falta (otra vez) humor a raudales. Se trata de un sentido del humor bastante seco y con toneladas de humor negro. El argumento de la obra da bastante pie a ello: con la extinción de la humanidad en juego, las consideraciones morales pasan a un segundo plano ¿a quién le importa si, para salvar el mundo, debemos secuestrar a alguien o si hablamos desenfadadamente de sexo, drogas y métodos de suicidio?

Un interesante logro de la obra es la importancia de la amistad entre dos improbables compañeros de viaje, muy diferentes y, a la par, muy unidos.

La obra no da respiro para apreciar sus virtudes estilísticas. Todo el peso lo llevan un argumento que avanza a toda velocidad, ciencia y más ciencia y un humor constante. No hay defectos destacables en la prosa de Weir, pero no espere maravillas. Lo mismo pasa con los personajes de la obra, que son meros conductores del continuo baño de ciencia y humor, se parecen todos entre sí y son calcos de las obras anteriores de Weir. 

En resumen, Proyecto Hail Mary es una entretenida obra de ciencia ficción hard en la que la ciencia, la épica, la amistad, grandes dosis de humor y un fuerte dinamismo son sus puntos fuertes. La obra, apoyada en una lógica sólida, sortea con elegancia un argumento complejo. Hará las delicias de los amantes de la ciencia ficción hard, aunque quien espere una obra de mayores méritos literarios o personajes complejos se puede sentir decepcionado.



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