Crítica: Allí donde las paralelas se unen
Allí donde las paralelas se unen es una novela corta de Jesús Castillón Motta, escritor de temáticas variadas que ha obtenido varios galardones como el Ciutat de Picassent o el Gran Angular. La obra que nos ocupa obtuvo la cuarta posición en el I Premio Pedro Carbonell Castillero de ciencia ficción y fantasía. Edita Libros del Futuro.
La obra arranca con un extraño suceso en una estación de tren, que separa a un hombre de su esposa pero la verdadera sorpresa se la encuentra cuando llega a casa y su esposa no está. Las horas y los días pasan y ella no da señales de vida. El protagonista trata de encontrarla pero, cuanto más indaga, más misterioso y desesperante se vuelve todo.
La novela, narrada en primera persona, logra transmitir perfectamente la pasión del personaje por encontrar a su pareja y las dudas y sorpresas que le asaltan en su infructuosa búsqueda. La prosa de Castillón es efectiva, intensa y a ratos meritoria, sin vanagloriarse en extrañas florituras (que no tendrían sentido en una obra como esta). Aquellos que gusten de novelas de misterio o del placer de leer sin menoscabo de la calidad literaria la disfrutarán.
La noveleta se encuadra en el marco de la ciencia ficción, mostrando claros paralelismos con ciertas obras de Philip K. Dick. No voy a destripar más porque es mejor que la lean.
El aspecto donde la novela muestra más sus costuras es en su extensión. En resumen, el argumento da para un relato largo, pero no para una novela corta a menos que se introduzcan giros o mayor complejidad. En su lugar, el autor opta por repetir en diversos capítulos la misma secuencia de eventos lo cual, a la larga, produce demasiada predictibilidad. Otros capítulos de la segunda parte, si bien tienen una redacción interesante, parecen estar creados con el mismo propósito de alargar la obra.
En resumen, Allí donde las paralelas se unen es una intensa y entretenida novela de ciencia ficción y misterio que gustará a los amantes de ambos géneros y hará las delicias de los fans de Philip K. Dick o Franz Kafka.
Etiquetas: crítica, literatura




