Crítica: Alguien en quien anidar
Alguien en quien anidar (título original Someone you can build a nest in, también puede encontrarse en catalán como Algú per entrar-hi a viure) es la primera novela de John Wiswell. La obra cabalga entre la fantasía, el terror y la romántica. Ganadora del Nebula a la mejor novela, Locus a la mejor primera novela y finalista del Hugo a la mejor novela, por lo que se trata de una de las obras más premiadas de los géneros fantásticos del 2024-2025. En castellano la publica Alianza Editorial y en catalán Obscura.
La obra se centra en Shesheshen, un monstruo cambiaformas (1) que tiene su residencia en un caserón abandonado. Shesheshen se encuentra hibernando cuando es despertada por tres cazadores de monstruos, entre los que se encuentra un miembro de la poderosa familia Wulfyre. Shesheshen logra matar a varios de sus perseguidores y huir pero, malherida, termina siendo rescatada por Homilia.
Homilia, que desconoce su naturaleza maligna, la cuida por caridad hasta que se reponga de sus heridas. Por su parte, la situación es completamente nueva para Shesheshen, que lleva toda su vida escondiéndose, huyendo o matando humanos. Para el monstruo, Homilia solo es un recipiente idóneo para depositar sus crías (de ahí el título de la obra). Pero entre los dos personajes se forjará una amistad y, bueno, algo más...
Shesheshen lo desconoce casi todo de la naturaleza de su especie. Su madre fue abatida por la familia Wulfye y su padre se sacrificó para servir de comida a las crías. Esta ignorancia dará lugar a todo tipo de sorpresas para ella y para el lector. Un buen recurso aunque, como veremos más adelante, el autor termina abusando de él.
La verosimilitud no es el punto fuerte de la novela. Ya hemos comentado que la naturaleza del monstruo da lugar a múltiples novedades. El problema es que, en demasiadas ocasiones, la trama lleva a situaciones que generan incredulidad, en especial en lo referente a las relaciones entre personajes. El colmo lo generan los miembros de las familias, que mantienen nexos extrañísimos entre ellos. No me extenderé en la crítica para no destripar la novela, pero basta decir que las relaciones entre personajes obvian detalles tan básicos como la muerte un miembro de la familia o el "pequeño" detalle de que una persona no es únicamente un cuerpo físico, también una personalidad, unos recuerdos y unos conocimientos. Incluso si obviáramos esos fallos, resulta que los personajes son tan básicos que, salvando a Shesheshen, no llegan ni siquiera a la categoría de estereotipos.
Estilísticamente, la novela arranca bien. La presentación de Shesheshen es más que acertada, la ambientación -gracias a las descripciones- logra unas cotas excelentes y los diálogos son razonablemente buenos. La única pega es que, conforme avanza la obra, a esta la falta fluidez en los cambios de situación, cosa que queda aminorada por capítulos cortos (que es la tendencia de hoy en día).
En resumen, Alguien en quien anidar es una interesante y original historia de monstruos contada desde el punto de vista de este, un poco gore a veces y con un transfondo de amor lésbico que gustará a más de uno. Aunque estilísticamente es una obra que no desmerece y abundan las sorpresas que mantienen enganchado al lector, alguien con un poco de sentido crítico encontrará múltiples fallos en la trama y personajes poco convincentes.
(1) En el idioma original, el tipo de monstruo es wyrm, en catalán (el idioma en el que la he leído) aparece como cuca fera. Desconozco el nombre que le han dado en castellano.
Etiquetas: crítica, literatura




