jueves, junio 11, 2026

Crítica: Proyecto Hail Mary

Proyecto Hail Mary es una novela de ciencia ficción de Andy Weir, novelista del que ya reseñé la recomendable y fresca El marciano y la no tan lograda Artemisa. El título de la obra merece una breve explicación: Hail Mary (literalmente "Ave María") es un modismo inglés que se usa en situaciones en las que se quiere revertir una situación desesperada mediante un último recurso aventurado, de escasas posibilidades de éxito.

El argumento de la obra es el siguiente: el Sol se ha visto infectado por una forma de vida alienígena que aprovecha su energía para procrear. En consecuencia, la luminosidad del Sol se ve mermada y la Tierra se enfrenta a una inminente Era Glacial que amenaza la supervivencia de nuestra especie. Todas las estrellas de nuestra cercanía están afectadas por este fenómeno salvo Tau Ceti. En un desesperado intento por salvar la humanidad, esta vuelca sus recursos en construir una nave tripulada que vaya a Tau Ceti y descubra por qué esta estrella no está afectada.

¿Suena poco creíble? De entrada, sí y eso que solo es el planteamiento (la cosa se complica conforme pasan las páginas). Pero no se deje engañar por este enrevesado argumento, dado que Weir logra que la obra funcione con matemática precisión. Cada paso que da está debidamente justificado, por lo que uno no puede sino exaltar una novela que, más que una obra literaria, parece una afinada pieza de ingeniería que, en este aspecto, recuerda lo mejor de Brandon Sanderson.

De nuevo, Weir nos sumerge en una obra de ciencia ficción hard (muy hard). Las referencias a ciencia y tecnología son constantes, prácticamente no hay página en la que estas no intervengan de una u otra forma. En numerosas ocasiones, las referencias a la ciencia forman una parte fundamental de la obra, en especial para justificar lo que, de otra forma, hubiera resultado injustificable. No faltan también interesantes especulaciones. Menos conseguidas están las descripciones, que en alguna ocasión se recrean demasiado en los detalles y parecen un manual aburrido manual de instrucciones.

Tampoco falta (otra vez) humor a raudales. Se trata de un sentido del humor bastante seco y con toneladas de humor negro. El argumento de la obra da bastante pie a ello: con la extinción de la humanidad en juego, las consideraciones morales pasan a un segundo plano ¿a quién le importa si, para salvar el mundo, debemos secuestrar a alguien o si hablamos desenfadadamente de sexo, drogas y métodos de suicidio?

Un interesante logro de la obra es la importancia de la amistad entre dos improbables compañeros de viaje, muy diferentes y, a la par, muy unidos.

La obra no da respiro para apreciar sus virtudes estilísticas. Todo el peso lo llevan un argumento que avanza a toda velocidad, ciencia y más ciencia y un humor constante. No hay defectos destacables en la prosa de Weir, pero no espere maravillas.

En resumen, Proyecto Hail Mary es una entretenida obra de ciencia ficción hard en la que la ciencia, la épica, la amistad, grandes dosis de humor y un fuerte dinamismo son sus puntos fuertes. La obra, apoyada en una lógica sólida, sortea con elegancia un argumento complejo. Hará las delicias de los amantes de la ciencia ficción hard.



Etiquetas: ,

viernes, mayo 22, 2026

Crítica: Orbital

Orbital es una novela de Samantha Harvey, autora británica que de literatura generalista que ha sido galardonada con numerosos premios. En particular, Orbital ganó el Premio Booker del 2024, uno de los premios más prestigiosos de la literatura inglesa.

La obra se puede encuadrar dentro del género de la ciencia ficción, dado que está ambientada en la Estación Espacial Internacional. No obstante, dado que la EEI existe en la realidad, la inclusión de la obra en el género es discutible. En Orbital solo encontramos tecnología contemporánea pero sí reflexiones sobre el impacto de la tecnología (en este caso, los viajes espaciales) en la percepción humana del mundo y las relaciones entre humanos y entre países (uno de los mejores momentos de la obra es cuando se explica el uso de los retretes, en particular las órdenes que dan los respectivos gobiernos versus cómo reaccionan los astronautas). ¿Es suficiente esto para incluirla dentro del género de la ciencia ficción? Posiblemente, si estas reflexiones se efectuaran sobre teléfonos móviles en lugar de viajes espaciales, nadie pensaría que se trata de una novela de ciencia ficción.

La obra se desarrolla durante 24 horas de la EEI y cada capítulo dura una revolución de la estación en torno a la Tierra (aprox. 90 minutos). Un día en el que no sucede nada especial, salvo por el hecho de que los astronautas están interesados en seguir la evolución de una nave que va a la Luna y el único elemento de tensión es un tifón que amenaza con tocar tierra. Se puede decir, por tanto, que la novela carece de argumento.

Si la novela destaca es por su elevada calidad literaria y por cómo capta la placidez y mecanicidad del vuelo espacial. La obra está ambientada de forma maravillosa y original. Buena parte de Orbital se invierte en descripciones del paisaje terrestre, todas ellas muy logradas. No es apto, sin embargo, para alguien que busque un poco de acción y es que páginas y páginas sobre la belleza del Kamchatka y la interminable magnitud del Pacífico no son para todos los gustos.

Si no cabe esperar gran cosa argumentalmente, los personajes tampoco son el fuerte de la obra. Sí, quedan magníficamente descritos mediante descripciones directas y sus pensamientos pero, al tratarse de una novela tan plácida, falta el elemento de acción que resulta definitivo para captar la esencia de los personajes (un consejo: no se fíen de lo que alguien dice sino de lo que hace).

En resumen, Orbital es una novela que hará las delicias de aquellos que busquen obras íntimas y de refinada factura y que gustará a los amantes de la astronáutica, pero que puede resultar algo insustancial al lector que busque una buena trama. El lector más puritano de la ciencia ficción puede que no considere que la obra aúna los requisitos para quedar catalogada dentro del género.


Etiquetas: ,

viernes, mayo 01, 2026

Crítica: La tercera regla de los viajes en el tiempo

La tercera regla de los viajes en el tiempo es una novela de ciencia ficción de Philip Fracassi, autor finalista de del Bram Stoker y del British Fantasy Award que aborda el clásico tema de los viajes en el tiempo con un enfoque poco usual, lleno de emociones y ambientado en un technothriller. De la edición en castellano se encarga Obscura.

En el libro, dos investigadores inventan una máquina del tiempo. Pero los viajes en el tiempo cumplen estas tres reglas:

  1. Solo se puede viajar a puntos de llegada situados en la vida previa del que viaja. Dichos puntos de llegada son aleatorios.
  2. Quien viaja tiene solamente energía suficiente para mantener el contacto con el mundo de llegada durante, aproximadamente, noventa segundos.
  3. Quien viaja no tiene la capacidad de interactuar con el mundo de destino
Este planteamiento tiene consecuencias interesantes: los viajes en el tiempo solo pueden producirse al pasado del propio viajero, solo duran unos segundos, no se puede escoger el destino y no se puede interactuar con el pasado. Vale. Pero ¿qué sucedería si ese mecanismo azaroso te condujera -por ejemplo- al accidente en el que murió toda tu familia y te vieras obligado a revivirlo, sabiendo que no puedes hacer nada por evitarlo?

¿Y si alguna de estas reglas no fuera correcta...? Yo ahí lo dejo.

La trama de centra en Beth, la cocreadora -junto con su marido Colson, recientemente fallecido- del dispositivo de viaje temporal. Beth trabaja en un laboratorio secreto de una multinacional, la Corporación Langan. Su jefe, Jim Langan, es un individuo turbio que liquida departamentos enteros de la Corporación sin que nadie entienda sus motivaciones. Hace poco ha privado a Beth de casi todos los fondos, lo que la deja en una situación precaria y muy estresante. Así pues, Beth tiene que lidiar con los problemas de ser viuda reciente, madre de una niña pequeña, los traumas de su vida (toda su familia falleció en un accidente aéreo y su esposo en uno de tráfico), una máquina del tiempo que se niega a entregar sus secretos y un jefe intrigante. ¿Alguien da más?

La novela está escrita con una prosa muy directa y efectiva. Cada frase se siente como un puñetazo en el estómago. Esta conjunción de intriga, simplicidad y emotividad hace que las primeras páginas de la obra se devoren. Como contrapartida, el autor lleva la emotividad incluso a las relaciones entre Beth y Jim, lo cual genera situaciones un poco inverosímiles (no sé cuánto cree que duraría usted en el trabajo si se pusiera a gritarle a su jefe).

La resolución del libro no está todo lo bien ejecutada que cabría desear. Fracassi da una explicación teórica sobre lo que sucede con la máquina del tiempo que, aunque arranca francamente bien y está sólidamente ligada en principios científicos, no termina de funcionar del todo. Por otro lado, para dar a la novela el final necesario, diversos personajes se alinean de forma muy forzada con la protagonista.

En resumen, La tercera regla de los viajes en el tiempo es una novela de ciencia ficción que retoma un tema clásico, dándole un enfoque novedoso e interesante. Una obra cargada de emociones e intriga, con una prosa sencilla e impactante. El final, aunque presenta algunos méritos que gustarán a los amantes de la ciencia ficción hard, no termina de redondear la obra.

Etiquetas: ,

viernes, abril 03, 2026

Crítica: Laberinto Tennen

Laberinto Tennen es una novela de ciencia ficción de David Luna, destacado autor español que, entre otros, cuenta en su haber con un Premio UPC (por Éxodo) un Domingo Santos y el Chrysalis Award. Se trata de la primera parte de una trilogía, que se completa con Sombras tennen y Fortalezas tennen. De la edición se encarga El Transbordador.


La obra se ambienta en un futuro posapocalíptico, consecuencia de una guerra de la que no se dan detalles, que ha devuelto al mundo a una suerte de Edad Media de la que se está intentando salir. El lugar es fácilmente reconocible, pues se mencionan la villa de Tolte (Toledo), Ciudad Madrid y Albemuz (¿Ademuz?). En él, el protagonista, Bastián, es captado por una misteriosa organización: los tennen. Estos resultan una estimulante mezcla de templarios, científicos, magos y jedis. Y hay mucho más, tanto que, sinceramente, cualquier descripción que pretenda hacer no será sino un pálido reflejo de lo que transmite la obra. Hay poderes sobrenaturales y seres extraños. De dónde han salido, es algo de lo que no tenemos contexto. ¿Mutantes, tal vez, consecuencia de la guerra? ¿Experimentos científicos descarriados? La obra no lo aclara ¿lo harán las sucesivas entregas?

Se trata de un libro en el que los personajes y organizaciones están muy perfilados y siguen patrones clásicos. El aprendiz (Bastián) que debe seguir el camino del héroe, el maestro (Lux Zu), el traidor... Los bandos siguen el mismo patrón. Por un lado, tenemos los bienintencionados tennen, aliados del emperador, y por otro la pérfida Inquisición, que trata de detener el progreso. Esta representación maniquea ayuda a situar al lector y hará las delicias de un público juvenil, pero a costa de perder matices.

La novela cuenta con una trama compleja de la que mejor no desvelar nada. Pero digamos que Bastián se verá envuelto en una conspiración a gran escala que amenaza con destruir lo que los esforzados tennen llevan siglos tratando de levantar. Lástima del final, que resulta un tanto inverosímil

Estilísticamente, cabe decir que David Luna escribe de forma más que competente. Las primeras páginas de la obra son muy agradables de leer y uno termina sumergido en esa Tolte que el autor nos vende tan bien. El final, un tanto acelerado, pierde un poco.

En resumen, Laberinto Tennen es una novela de una ambición que no es habitual en la ciencia ficción española, con un escenario rico en detalles en el que se conjuga ciencia, religión y una trama compleja, si bien deja pendiente de explicación buena parte del escenario. Escrita con oficio y de forma agradable, es una obra que no desmerece en lo literario. Los personajes, sin brillar, cumplen su cometido. La novela divide el mundo en buenos y malos y combina con acierto influencias de muchas obras.


Etiquetas: ,