miércoles, julio 23, 2025

Crítica: ...No porque sea fácil

 ...No porque sea fácil es una novela corta de Unai Macías Gómez, finalista del Premio de Narrativa Apolo XI, publicado por Editorial Premium.

Como puede esperarse, el relato está centrado en la astronáutica. En un universo alternativo, Werner Von Braun es capturado por los soviéticos, lo que les confiere una importante ventaja. Aunque los Estados Unidos son los primeros en llegar a la Luna, los soviéticos llegan poco después y, no solo eso, sino que establecen una base. Estados Unidos contraataca con la primera misión tripulada a Marte...

La historia arranca con el primer aterrizaje tripulado de la humanidad en Marte. Superponiéndose al éxito y la celebración, se impone la cruda realidad: a la administración Reagan el programa marciano le parece un despilfarro y, una vez la tripulación regrese a la Tierra, será cancelado. Los protagonistas de la historia, un matrimonio que lleva años trabajando para la NASA, se verán arrojados al paro o a un empleo miserable... O tal vez no, porque ella recibe una introgante oferta de empleo.

La obra juega de forma elegante con la sociedad de los años 80, con las mujeres asumiendo un doble rol: pueden ser brillantes profesionales, pero todavía se espera que sean amas de casa. Los problemas de la pareja son, en gran medida, el pilar que sustenta el relato. ¿Cómo afecta el cambio de situación económica y de roles en la relación?

La otra gran pata que sustenta la noveleta es la ciencia y tecnología. El autor no se desvive con el uso de jerga, ni usa neologismos, pero cuando se pone lo borda. Algunos detalles, como el uso de ciertas ecuaciones o la dificultad de hacer aterrizar una nave tripulada en Marte (1), harán las delicias de los espaciotranstornados.

Se puede acusar de ser un tanto naif en cuanto a las cuestiones políticas, en especial en cuanto a la casi inexistente caracterización de la Unión Soviética, pero la breve extensión de la obra no da para mucha más sustancia. No deja de ser curioso, no obstante, que la administración Trump haya propuesto un fuerte recorte en la administración federal, incluida la NASA. Paralelismos entre el mundo real y el que plantea la obra.

Literariamente hablando, no hay mucho que comentar. La obra se defiende, sin meteduras de pata imperdonables y sin genialidades.

En resumen ...No porque sea fácil es una novela corta que gustará mucho a los apasionados de la astronáutica y que resultará agradable a los que gusten de ucronías. Absténganse acérrimos detractores del comunismo.


(1) Por si le pica la curiosidad, el problema es que Marte tiene atmósfera pero esta es muy poco densa. Para las sondas, esto obliga a realizar una reentrada atmosférica, usar paracaídas y, finalmente, retrocohetes. Pero una nave tripulada es mucho más grande, la relación masa/superficie es mayor y eso significaría que la nave se estrellaría antes de terminar la reentrada. Una solución factible, que se menciona en la obra, es realizar la reentrada y, simultáneamente, frenar con retrocohetes. El problema, mencionado en la obra, es que no existe experiencia en frenado propulsado a velocidades supersónicas.

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jueves, julio 03, 2025

Crítica: Mickey 7

Mickey 7 es una novela de ciencia ficción de Edward Ashton, que obtuvo un éxito moderado en 2022 y alcanzó mayor popularidad tras la adaptación cinematográfica (titulada Mickey 17), dirigida por Bong Joon-ho y protagonizada por Robert Pattinson.

Ambientada en un futuro en el que la humanidad se expande las estrellas, las naves colonizadoras llegan a destino sin saber muy bien qué se encontrarán allí. Se trata de un argumento que últimamente se ha vuelto recurrente en la ciencia ficción (o eso me parece a mí) porque abre las puertas a lo inesperado, aunque resulta un tanto inverosímil porque en la exploración espacial un cuerpo se estudia con telescopios y sondas antes de enviar una misión tripulada. En esta ocasión el autor ha tenido la inteligente idea de justificar su decisión (los motores necesarios para el viaje interestelar son gigantes y, ya puestos, se envían directamente misiones tripuladas). 

La novela, narrada en primera persona, se desliza hábilmente entre el presente (Mickey Barnes en su planeta de destino, Niflheim) y el pasado (la vida anterior de Mickey en su planeta de origen).

Como he mencionado, las naves colonizadores parten sin saber con qué se van a encontrar. Los riesgos, por tanto, están garantizados. Para evitar que estos den al traste con la misión la humanidad encuentra una solución: encargar las misiones más arriesgadas a un "Desechable", una persona que si muere no hay problema porque la tecnología permite clonar el cuerpo y traspasarle la mente.

Los desechables dan mucho juego a lo largo de la obra: para unos, son monstruos sin alma, otros los esquivan porque los consideran el extracto más bajo de la sociedad, los hay que los admiran al considerarlos inmortales y a algunas mujeres les da morbo. Resulta un recurso muy convincente el hecho de que, por mucho que algunos tomen a Mickey Barnes como un desecho social, a este en realidad no le pasa nada: no es estúpido ni inconsciente, simplemente nació en una época equivocada, en donde nadie necesita un historiador, y con un "amigo" que le coloca (sin pretenderlo) en una situación insostenible. Para Mickey, su única opción es escapar de su planeta natal... Aunque sea en forma de desechable. De esta forma, el autor nos recuerda que el valor que da la sociedad a las personas es hasta cierto punto arbitrario y no depende al cien por cien de sus cualidades reales.

Se puede sacar punta a algunas ideas filosóficas y morales que plantea la novela. Si a uno lo clonan y le traspasan los recuerdos ¿es o no es la misma persona? Y si las dos -el original y el clon- están vivos ¿quién es el verdadero "yo"? ¿Quién tiene derecho a acostarse con la pareja, el original o el clon? Tampoco espere cargas de profundidad, pero tiene su punto.

Respecto a su calidad literaria, Mickey 7 se defiende sorprendentemente bien. En particular, el arranque de la novela y sus primeros dos tercios aúnan un uso del lenguaje muy preciso, sin florituras y donde abunda el humor ácido.

Los personajes no son el punto fuerte de la obra. El protagonista no tiene ninguna característica destacable más allá de su trabajo y un humor ácido, por lo que podría ser cualquiera. Tal vez esté hecho a propósito con el ánimo de que el lector se identifique con él. El amigo del protagonista es de una perfección tal que resulta inverosímil (sin ánimo de destripar la novela, para que usted se haga una idea, es una persona que podría ponerse a jugar a tenis un día y, seis meses después, ganar Wimbledon). Sin embargo, debajo de tal perfección se esconde un patetismo sutil, que sale poco a poco a relucir a través de las páginas. El director de la colonia es el típico sargento chusquero, tiránico y, para colmo, fundamentalista religioso, cuya aparición en la obra preconiza problemas para Mickey. Por último, los dos personajes femeninos, están claramente desaprovechados y solo cuentan para aliviar las urgencias sexuales del protagonista. Con estos mimbres, personajes sin rasgos o con rasgos muy exagerados, las relaciones entre ellos funcionan, pero poco más.

Donde más patina Mickey 7 es en el final. Tras haber logrado lo que aparentemente es más difícil, parece que al autor le entró la flojera a la hora de escribir el final: se pierde el humor, estilísticamente se desinfla y a las acciones de los personajes les falta lógica y motivación. Sin pretender hacer spoilers, la trama de los alienígenas daba para mucho más. Logra cerrar la historia, pero deja un mal sabor de boca de que podría haberse hecho mejor.

En resumen, Mickey 7 es una novela de ciencia ficción ácida y gamberra, con un estilo más que aceptable y en la que abunda la crítica social. No se espere grandes personajes ni un final redondo.




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