Crítica: La tercera regla de los viajes en el tiempo
La tercera regla de los viajes en el tiempo es una novela de ciencia ficción de Philip Fracassi, autor finalista de del Bram Stoker y del British Fantasy Award que aborda el clásico tema de los viajes en el tiempo con un enfoque poco usual, lleno de emociones y ambientado en un technothriller. De la edición en castellano se encarga Obscura.
En el libro, dos investigadores inventan una máquina del tiempo. Pero los viajes en el tiempo cumplen estas tres reglas:
- Solo se puede viajar a puntos de llegada situados en la vida previa del que viaja. Dichos puntos de llegada son aleatorios.
- Quien viaja tiene solamente energía suficiente para mantener el contacto con el mundo de llegada durante, aproximadamente, noventa segundos.
- Quien viaja no tiene la capacidad de interactuar con el mundo de destino
Este planteamiento tiene consecuencias interesantes: los viajes en el tiempo solo pueden producirse al pasado del propio viajero, solo duran unos segundos, no se puede escoger el destino y no se puede interactuar con el pasado. Vale. Pero ¿qué sucedería si ese mecanismo azaroso te condujera -por ejemplo- al accidente en el que murió toda tu familia y te vieras obligado a revivirlo, sabiendo que no puedes hacer nada por evitarlo?
¿Y si alguna de estas reglas no fuera correcta...? Yo ahí lo dejo.
La trama de centra en Beth, la cocreadora -junto con su marido Colson, recientemente fallecido- del dispositivo de viaje temporal. Beth trabaja en un laboratorio secreto de una multinacional, la Corporación Langan. Su jefe, Jim Langan, es un individuo turbio que liquida departamentos enteros de la Corporación sin que nadie entienda sus motivaciones. Hace poco ha privado a Beth de casi todos los fondos, lo que la deja en una situación precaria y muy estresante. Así pues, Beth tiene que lidiar con los problemas de ser viuda reciente, madre de una niña pequeña, los traumas de su vida (toda su familia falleció en un accidente aéreo y su esposo en uno de tráfico), una máquina del tiempo que se niega a entregar sus secretos y un jefe intrigante. ¿Alguien da más?
La novela está escrita con una prosa muy directa y efectiva. Cada frase se siente como un puñetazo en el estómago. Esta conjunción de intriga, simplicidad y emotividad hace que las primeras páginas de la obra se devoren. Como contrapartida, el autor lleva la emotividad incluso a las relaciones entre Beth y Jim, lo cual genera situaciones un poco inverosímiles (no sé cuánto cree que duraría usted en el trabajo si se pusiera a gritarle a su jefe).
La resolución del libro no está todo lo bien ejecutada que cabría desear. Fracassi da una explicación teórica sobre lo que sucede con la máquina del tiempo que, aunque arranca francamente bien y está sólidamente ligada en principios científicos, no termina de funcionar del todo. Por otro lado, para dar a la novela el final necesario, diversos personajes se alinean de forma muy forzada con la protagonista.
En resumen, La tercera regla de los viajes en el tiempo es una novela de ciencia ficción que retoma un tema clásico, dándole un enfoque novedoso e interesante. Una obra cargada de emociones e intriga, con una prosa sencilla e impactante. El final, aunque presenta algunos méritos que gustarán a los amantes de la ciencia ficción hard, no termina de redondear la obra.
Etiquetas: crítica, literatura


