lunes, mayo 30, 2022

Crítica: El juego del calamar

El juego del calamar es una serie surcoreana que, siendo laxos en los límites, podemos calificar de ciencia ficción. La serie ha sido un auténtico fenónemo internacional y es que el país asiático, no contento con fabricar barcos y teléfonos móviles, se ha lanzado a conquistar el mundo con el soft power de la cultura, primero con su música y ahora con películas y series.

Antes de nada, más de uno estará enarcando una ceja con la clasificación de El juego del calamar como "ciencia ficción", porque sin duda hay otros géneros en los que encaja más. Ya digo que lo puede ser, siempre y cuando uno no se ponga demasiado ortodoxo. Nadie duda, por ejemplo, de que la película Perseguido (1987) es de ciencia ficción y, sin embargo, el argumento se parece sospechosamente: un concurso en el que los participantes arriesgan sus vidas para conseguir un suculento premio y entretener a la audiencia. La diferencia entre Perseguido y El juego del calamar es que la película está ambientada en el futuro, mientras que la serie está ambientada en el presente. No obstante, no es condición indispensable de la ciencia ficción que las obras se sitúen en el futuro.

Tras esta digresión, entremos en materia.

El juego del calamar resulta un inteligente mestizaje de diversos temas. Por un lado, tenemos que los perdedores de la sociedad son invitados a participar en un concurso en el que pueden ganar una inmensa cantidad de dinero a cambio de perder su dignidad y, muy probablemente, la vida. Resulta todo un toque de atención que en una sociedad tan competitiva como la coreana los héroes de la historia son los despojos de esta: currantes, desempleados, ladrones, inmigrantes ilegales, defraudadores, ancianos y bocazas. En cambio, los villanos de la historia están ocultos tras el anonimato del sistema y son los guardianes o bien las elites para cuyo divertimiento se organiza este macabro juego.

En segundo lugar, la confrontación de juegos infantiles, con su correspondiente estética, con una crueldad descarnada, en la que no falta la sangre, resulta hipnótica. No es de extrañar que esta estética infantil haya atraído a un público menor de edad a ver la serie, si bien esta no es en absoluto adecuada para ellos.

Las actuaciones son más que notables, si bien se nota cierta sobreactuación, al menos desde una óptica acostumbrada a las producciones estadounidenses. Si espera la sutilidad y contención de Juego de Tronos, lo siento pero aquí no lo va a encontrar, si bien sí que verá un amplio abanico de emociones a flor de piel y alguna que otra velada.

Desde mi punto de vista, la serie sobresale en el guion, que está muy bien planificado, con inteligentes giros que logran sorprender al espectador y, al mismo tiempo, mantener el desarrollo natural de la historia. También es destacable lo bien que dibujan a los personajes, bastando un único capítulo para que empatizar con ellos, manteniendo al mismo tiempo la complejidad de los mismos y variadas relaciones entre ellos. Como único inconveniente de este guion cabe señalar que el último capítulo es, con diferencia, el peor de la serie. En lugar de seguir la evolución natural de la misma, prefirieron crear nuevos puntos álgidos como absurdos retornos de personajes y explicaciones que nadie había pedido, mientras que dejaban morir tramas que darían para una interesante segunda temporada.

En resumen, El juego del calamar es una serie excelente en múltiples aspectos, empezando por su originalidad, siguiendo por su guion y rematando con sus actuaciones.



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viernes, enero 28, 2022

Crítica: Fundación (serie)

Fundación es una serie de Apple TV basada en la célebre saga de Fundación de Isaac Asimov, libros que han constituido la iniciación al género de la ciencia ficción para generaciones de lectores. Adaptar una serie de libros tan icónica era arriesgada, aunque después de ver excelentes adaptaciones como El señor de los anillos, Juego de tronos o The witcher  y sabiendo que la todopoderosa Apple estaba detrás del proyecto, muchos fans la esperaban como LA serie.


Empecemos por el principio. Si lo que busca es una adaptación fiel al libro, esta no es su serie. Se toma muchas licencias, algunas lógicas y comprensibles, otras no. Adaptar Fundación de forma literal, tal y como la escribió Asimov, era prácticamente imposible. El libro original no daba para una serie sino, como mucho, para 5 capítulos. Por añadidura, en cada parte de la Fundación original cambian los personajes, cosa que hubiera desalentado a los espectadores. Y, para rematarlo, el libro (que tiene claros tintes detectivescos) carece de humor, acción o sexo, ya sabe, ese tipo de cosas que dan audiencia.

Así pues, Apple decidió inventarse cosas. Muchas. Así, crean historias amorosas, pasados para los personajes e inventan religiones. Hasta aquí, nada que objetar. Es más, lo mejor de Fundación son todos los detalles que inventan sobre la dinastía imperial, que en los libros la se menciona de refilón mientras que aquí ocupa un papel central. Muy destacables la idea de una dinastía de clones, del reinado simultáneo de 3 emperadores y de la asistente robótica (1). Si a usted le gustaron las tramas políticas de Juego de Tronos, esta parte es una verdadera gozada.

Hay licencias justificables. Resulta imposible defender algunas de las ideas que escribió Asimov en 1942-1951, como el amor por lo nuclear (2) o una visión de la sociedad que hoy consideraríamos machista (3) pero es que la ciencia ficción no pretende ser una predicción del futuro. Apple cambia el sexo de algunos personajes y les da cierta diversidad racial, más de acuerdo con lo políticamente correcto (4). Era lógico que introdujera líos amorosos y acción para que los espectadores no se aburrieran.

El problema empieza cuando, además de inventarte cosas, no respetas el planteamiento original. De entrada, no han copiado prácticamente una sola línea de diálogo de Asimov. No porque no les gustara cómo escribía el buen doctor sino porque decidieron que, bueno, para hacer la serie podían saltarse a la tolera el argumento del libro. Recordemos que los libros se basan en la idea de que los grandes acontecimientos históricos se pueden predecir mediante la una nueva ciencia llamada psicohistoria. Pues bien, la serie incluye la psicohistoria, sí, pero la mayor parte de lo que sucede es producto de acciones individuales. La incongruencia es tan grande que resulta imposible, a pesar de toda la cháchara con la que intentan hacernos comulgar, quedar convencido. ¿En qué quedamos, se puede predecir el futuro a siglos vista o necesitamos que venga la heroína a pegar tiros?

Ah, que han decidido hacer una serie de acción y eso. Bueno, sí, pero la acción resulta poco convincente y en algunos casos un tanto bochornosa, con giros de guion inverosímiles. Han preferido aferrarse a los cliffhangers para mantener al espectador enganchado al asiento que crear una historia creíble de principio a fin. Con el paso de los capítulos el bochorno va en aumento y se llega a la esperpéntica situación de que, cuando se llega al final, los guionistas tienen que dedicar varios minutos de tiempo a justificar tanto despropósito.

Las interpretaciones son muy convincentes, en especial la del Hermano Día, interpretado por un magistral Lee Pace que logra transmitir un amplio abanico de matices. Es una lástima que unos actores tan sólidos no puedan lucir más por culpa de un guion resbaladizo.

Los efectos especiales son los esperables para una superproducción, aunque a veces se nota por dónde recortan.

Estéticamente, resulta un extraño collage. No parece que hayan tenido muy clara cuál iba a ser la estética de la serie y de ello se deriva estilismo y escenarios a veces brillantes pero a veces poco convincentes. Así, por ejemplo, la estética que rodea la familia imperial parece sacada de los estilos de principios del s. XX (todo un acierto) pero la armadura de Hermano Día es más propia de los Carnavales de Cádiz que del Emperador Galáctico. Algunas naves son futuristas mientras que otras son una extraña mezcla de cosas que han encontrado por ahí. Y podríamos seguir un buen rato, pero cabe terminar con otro fallo de difícil justificación es que algunos escenarios no transmiten la necesaria grandeza (5), cosas de un presupuesto limitado.

En resumen, Fundación es una serie que se puede calificar de entretenida. Se puede disfrutar de grandes actuaciones, unos efectos y ambientaciones decentes y una trama de la familia imperial que quita el aliento. Por contra, si lo que buscaba es fidelidad a los libros de Asimov, va soltar espumarajos por la boca. Incluso sin ser un talibán asimoviano, la serie ya no es que no respete la obra de Asimov sino que cae en ridículos intentos de lograr enganchar al espectador mediante cliffhangers en lugar de resultar mínimamente coherente.


(1) Un guiño, tal vez, a la saga de los robots de Asimov.

(2) Especialmente ridículo resulta que, para intentar justificar tanto despropósito, tengan que recurrir a largas explicaciones en el último capítulo.

(3) La cuestión no es tanto que en el libro se use energía nuclear sino que esta es la vara de medir de la civilización y el progreso. A los lectores actuales, muchos de ellos antinucleares, les puede parecer chocante.

(4) En el libro prácticamente todos los personajes y, sobre todo, todos los más importantes son hombres. Las mujeres pasan de refilón y, por si fuera poco, no se las considera aptas para el combate. Lo normal para un libro escrito a mitad del siglo XX, vamos. Respecto a la raza, es lógico que la serie refleje la diversidad racial de la humanidad. Bueno, más o menos, porque los personajes parecen sacados de los EE.UU.

(5) Por ejemplo, es completamente inverosímil que el principal templo de una de las religiones más importantes de toda la galaxia sea un montón de piedras desgastadas sin decoración alguna y, por añadidura, dicho templo esté aislado, sin ninguna ciudad alrededor.

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jueves, abril 22, 2021

Crítica: His dark materials (temporada 2)

Hace unos meses reseñé la primera temporada de la excelente His dark materials. Como era de esperar, no tardé en ver la segunda temporada.


Por supuesto, las ambientaciones y actuaciones siguen siendo notables, que por algo estamos hablando de una coproducción de HBO y BBC. No obstante hay menos contención, menos sutilidad, menos segundas intenciones que se manifiesten con una simple mirada. Las presentaciones ya han terminado, la serie se ha puesto los pantalones y no se está por tonterías. En ese aspecto, la serie baja algún peldaño; sigue siendo notable, pero ya no excelente.

En esta temporada se profundiza en algunos conceptos que habían quedado pendientes, como el papel que juega Will en la saga. Pero para ello tiene que introducir nuevos conceptos, lo cual produce la extraña sensación de volver a la introducción cuando deberíamos estar en pleno nudo de la serie. Además, el tiempo que ocupa en presentar y desvelar estos nuevos misterios obliga a aparcar muchas segundas lecturas que tanto juego dieron en la primera.  A pesar de ello, tiene algunos momentos interesantes, como introducir elementos de física en este mundo lleno de magia. No se trata de la magia cientificada de Rothfuss o Sanderson pero algo es algo. Y sí, por si se lo pregunta, los científicos forman parte del bando de los buenos de la historia, manteniendo esa inteligente dicotomía entre los héroes y los villanos de este multiuniverso. 

En resumen, la segunda temporada de His dark materials mantiene el tipo, aunque le falta esa sutilidad en las interpretaciones de la primera y las dobles lecturas, sigue siendo una serie de fantasía de referencia.

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domingo, enero 10, 2021

Crítica: The Mandalorian, segunda temporada

Hace pocos meses terminó la primera temporada de la altamente recomendable The Mandalorian y, por supuesto, nos quedamos con ganas de ver cómo continuaba la historia. Pues bien, ya llegó y la segunda temporada ha estado a la altura de las expectativas.


El principal defecto de la serie es que mantiene el formato standalone de los capítulos, que es uno de los pocos defectos de la primera temporada. En más de una ocasión los personajes parecen meras marionetas encajadas con calzador para satisfacer las exigencias del guión. Y eso por no hablar de ciertos agujeros de guión, que eran inapreciables en la primera temporada pero que en la segunda claman al cielo.

Los dos primeros episodios son los más flojos de toda la temporada, en especial el primero (que puede resumirse en: se abre el telón, el mandaloriano mata a un bicho, se cierra el telón). Las peripecias de este peculiar papá soltero galáctico y sus habilidades matando monstruos entretienen, pero poco más. No obstante, la serie coge cuerpo, con un excelente tercer episodio, culminando en el quinto, que para mí es el mejor de toda la temporada, y rematando con un épico final.

En esta segunda temporada sacan todo el potencial que puede dar Baby Yoda, profundizando en la relación que mantiene con el Mandaloriano y deleitándonos con todas las monerías de la que es capaz. También nos muestra el interesante punto de vista del Imperio sobre todo lo que sucede en la galaxia. Esto permite comprender cómo se reorganiza el Imperio tras la calamitosa Batalla de Endor, algo que Disney olvidó bochornosamente en las secuelas. Aparecen diversos personajes que harán las delicias de los fans, si bien posiblemente no interesen demasiado al gran público, lo cual a veces peca de excesivo fan service

Es una lástima, no obstante, que no se haya potenciado más el estilismo en los combates que tanto juego dio en la primera temporada. De hecho, solo se aprovecha en el quinto capítulo. En algún momento, incluso, la serie parece más interesada en pegar tiros (y poner en evidencia la mala puntería de los malos) lo cual, insisto, es una lástima.

Por lo demás, la serie sigue luciendo una fábrica excelente en cuanto a efectos especiales, fotografía, escenarios y actuaciones.

En resumen, The Mandalorian mantiene el tipo en esta segunda temporada, con Baby Yoda alcanzando cotas espectaculares, reaparición de algunos personajes del universo Star Wars (algunos justificables, otros no tanto) y un guion que, salvo algunos agujeros, tiene el acierto de explicar la reconstrucción del Imperio. Como defectos, destacar un excesivo peso de los capítulos standalone y no haber aprovechado todo el potencial estilístico que podría haber dado la serie. Como último apunte y sin hacer espoilers, el arriesgado final nos deja preguntándonos qué nos deparará la tercera temporada.


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miércoles, octubre 14, 2020

Crítica: Devs

Devs es una serie de ciencia ficción ambientada en el departamento de I+D (Developments) de Amaya, una gran empresa del sector informático de Silicon Valley.

Lo mejor es que no sepan muy bien el argumento de la serie. Basta decir que la protagonista, Lily Chan, es una programadora que trabaja en Amaya. Su novio, Sergei Pavlov, presenta al CEO de Amaya (Forest) un software que es capaz de predecir el comportamiento exacto de un gusano durante unos breves segundos. Impresionado, Forest invita a Sergei a unirse al departamento de Devs. Sergei comienza a trabajar en Devs, mira lo que está desarrollando el departamento y... Queda horrorizado ante lo que descubre. Y hasta aquí, aproximadamente el minuto 30 del primer capítulo, podemos decir.


Se trata de una serie contenida, de pocos personajes pero bien definidos. Esto permite que las actuaciones sean destacables. No abundan las escenas de acción y el ritmo suele ser pausado, comenzando por la introducción, que puede dedicar uno o dos minutos a contemplar el paisaje. La serie es excepcional en cómo gestiona el ritmo narrativo, con unos cliffhangers a cada final de capítulo que dejarán con la boca abierta. La banda sonora resulta todo un contrapunto de las escenas de acción y buena parte de la música, arrítmica, causa un efecto entre desconcertante e hipnotizador.

Abundan las segundas lecturas, con los empresarios de Silicon Valley retratados con una fachada amistosa tras la que se esconde un monstruo egocéntrico. Se expone también la controvertida relación entre las empresas de software y los gobiernos (aunque podrían haberlo explotado más). Pero si hay algo que destaque es la profusión de elementos de ciencia y filosofía una vez la serie se adentra en zonas cada vez más profundas. Así, la mecánica cuántica, el libre albedrío o la religión juegan un papel fundamental en la serie.

En resumen, Devs es una excelente serie de ciencia ficción, aunque su ritmo pausado y la profusión de elementos de ciencia y filosofía la hacen solo apta para los muy cafeteros.



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domingo, julio 26, 2020

Crítica: His Dark Materials

His Dark Materials (La Materia Oscura) es una serie de TV, basada en la trilogía homónima de Philip Pullman. Se trata de una coproducción entre HBO y la BBC, una combinación ganadora, que nos ha dejado auténticas joyas como Roma y Chernobyl.  Y eso se nota desde el primer minuto de la serie. Una ambientación perfecta y unas actuaciones soberbias, que consiguen transmitir toda una gama de matices con un leve gesto.

La serie se desarrolla en un mundo paralelo al nuestro, muy reconocible por detalles como Oxford, los gitanos o el cristianismo pero, al mismo tiempo, muy diferente. No se trata solo de algunos detalles como los dirigibles (muy socorridos en las ucronías) sino porque incluye la magia a gran escala, aunque esta -acertadamente- no se utiliza como un recurso deux ex machina sino solo como escenario en el que se desarrolla la historia. Así, tenemos que las personas de este universo paralelo tienen un daemon, un ente mágico que está ligado a ellos y que forma una parte esencial en la trama.

La historia está llena de segundas lecturas. Los héroes de la historia son académicos que tratan de averiguar la verdad, los niños y los gitanos, mientras que los malvados forman parte de una organización religiosa llamada Magisterio, son defensores de los dogmas y viven obsesionados con el pecado, en especial con la etapa en la que los niños empiezan a descubrir su sexualidad. Si eso no es una declaración de intenciones yo no sé qué puede serlo.

La serie se puede calificar de juvenil dado que la protagonista es una niña a punto de entrar en la adolescencia. No obstante, los adultos disfrutarán enormemente de ella, no solo por las dobles lecturas sino también porque en todo momento las acciones de los menores son creíbles, sin heroicidades inverosímiles.

La primera temporada decae un poco al final, en el momento en el que se nos introduce una segunda línea temporal que no termina de encajar del todo en la historia. Esperaremos a la segunda temporada para ver a dónde nos lleva todo esto.

En resumen, una gran serie de fantasía, con detalles como la ambientación y la interpretación que están cuidados hasta el más mínimo detalle. A los jóvenes les gustará ver una heroína preadolescente y los adulto disfrutarán con la doble lectura de la serie.

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jueves, mayo 28, 2020

Crítica: The Witcher

The Witcher es una serie de fantasía de Netflix ambientada en la celebrada saga de Geralt de Rivia creada por Andrzej Sapkowski. Se trata de una serie de gran presupuesto, aunque -si hacemos la inevitable comparación con Game of Thrones- en ocasiones se nota cierta preferencia del CGI sobre los exteriores para ahorrar costes.

The Witcher es una serie fantasía oscura, en la que abundan los personajes de moralidad dudosa, magia "clásica" y seres fantásticos.

Estáticamente, la serie es buena, aunque carente de originalidad. Se notan demasiado las influencias de El Señor de los Anillos y Game of Thrones. El único aporte diferente es, en ocasiones, una excesivo apego a las escenas que rayan lo gore (resulta un tanto absurda la manía de los personajes de ir por ahí sin limpiarse). Las partes de acción son de lo mejor que se puede destacar de esta serie.

Los personajes no son el punto fuerte de la serie. El protagonista, Geralt, interpretado contenida y magistralmente por Henry Cavill, es un brujo huraño cuya única preocupación es matar monstruos y que le dejen en paz. El resto de personajes, sin embargo, no tienen tanta suerte en el trato. No están mal, e incluso alguno como Jaskier y Cirilla tienen una evolución interesante. Pero hay algunos casos que no pasan del estereotipo. Especialmente desastroso resulta el personaje de Yennefer cuya historia, para mí, es la más interesante de la serie pero que, en lugar de evolucionar, se desarrolla a trompicones.

El aspecto más negativo de la serie es, sin duda, la pésima fórmula escogida para narrarla. En lugar de explicarla de forma lineal (la opción fácil y sin riesgos), se optó por explicar los hechos de forma no lineal. Esto, que bien hecho resulta una genialidad, hace que el final épico de esta primera temporada termine de forma bastante chapucera, con unas sorpresas finales que no son necesarias, no convencen y, peor aún, suman al espectador en una desagradable confusión justo en el momento del épico final.

En resumen, una buena serie, que gustará a los amantes de la fantasía oscura y clásica, con una ambientación notable y una interpretación magistral de Henry Cavill. Por contra, le falta cierto desarrollo a los personajes y la forma de narrar la historia resulta un fiasco que se revela especialmente en su último episodio.

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sábado, enero 25, 2020

Crítica: The Mandalorian

The Mandalorian es una nueva serie ambientada en el universo de Star Wars y la primera que lo hace con actores reales. Debido a esto había cierta expectación por saber cómo se desenvolvia la serie, en especial sabiendo que la franquicia de Star Wars ha experimentado numerosos altibajos desde su adquisición por el imperio Disney. Y el resultado ha sido mucho mejor de lo esperado.

Vamos por partes. Para empezar, The Mandalorian gozó de una suerte que no tuvo El ascenso de Skywalker y es que, mientras todo el mundo andaba buscando filtraciones del dichoso episodio IX, a nadie pareció importarle lo que estaba tramando Disney con un mandaloriano anónimo a quien ni siquiera se le ve el rostro. A eso se unió que Disney por una vez hizo las cosas bien y no solo dejó libertad a los creadores de la serie sino que, incluso, se permitió el lujo de no lanzar al mercado juguetitos que habrían arruinado algunas de las sorpresas de la serie.

The Mandalorian es una serie de acción ¡y menuda ella! Hay acción a raudales, pero contenida. La acción se limita a pocos minutos cada capítulo y eso hace que las escenas parezcan realistas y que no saturen al espectador con un metraje interminable. Por si fuera poco, muchas de ellas son de un estilismo digno de aplauso, con el protagonista practicando una elaborada danza de movimientos con la que desaparece de la vista de sus enemigos. En resumen, la acción es lo mejor de la serie.

Muchos capítulos parecen standalone, lo que hace que a media temporada la serie pierda fuelle. No obstante, en los dos últimos capítulos logra una espectacular remontada, uniendo todo lo que se ha visto hasta el momento para lograr un épico final de temporada que dejará a todos con la boca abierta. Por si fuera poco, se reservan para este final revelar algunas de las incógnitas que han plagado toda la serie y lo hacen de forma más que notable (lo cual de nuevo demuestra por enésima vez que es fácil llegar a un final digno si lo tienes pensado desde un principio). La única pega que se detecta es que los personajes secundarios son demasiado propensos a ayudar al protagonista sin que exista un motivo claro para ello.

Las actuaciones son más que decentes, los decorados y fotografía, espectaculares. El humor ocupa un lugar menor en la serie y, sobre todo, está destinado a un público adulto. No hay sexo en toda la serie (no deja de ser Star Wars & Disney), lo cual es casi de agradecer teniendo en cuenta la gran cantidad de series que solventan la falta de imaginación enseñando unos pechos. Hay algunos guiños a los fans de toda la vida de Star Wars, pero que no saturan la serie y -mucho menos- pretenden construir la serie a partir de ellos.

En resumen, The Mandalorian es una brillante serie de acción que hará las delicias de los fans adultos de Star Wars e incluso a aquellos que, sin serlo, quieran simplemente pasar un buen rato. Sin llegar a ser una obra de arte, es un producto cuyos aciertos sobrepasan de largo sus carencias.

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lunes, enero 20, 2020

Crítica: Years & Years

Years & Years es una serie coproducida por la BBC y HBO y, para el caso de la norteamericana, una de sus escasas incursiones en el terreno de la ciencia ficción. La serie nos cuenta las vivencias de una familia, desde niños a ancianos, hermanos, suegras y cuñados, a lo largo de los años. Resulta, por tanto, un drama familiar ambientado en un futuro cercano y, para los más puristas, la clasificación como "ciencia ficción" puede resultar un tanto generosa.

Como toda serie de la BBC y/o HBO, la puesta en escena, diálogos y actuaciones rayan la perfección. De hecho, son lo mejor de Years & Years. Para los amantes de los dramas familiares, resultará una serie excelente.

Years & Years se ambienta en un futuro cercano que nos recuerda mucho, tal vez demasiado, a nuestro mundo actual. Así, aparecen gobiernos populistas (de izquierda o de derecha), crisis de refugiados, persecuciones a colectivos discriminados, crisis económica, problemas con los bancos, trabajos precarios y el mismo enemigo exterior de siempre. Al centrarse en un futuro inmediato y pretender ser un fiel reflejo de nuestra propia sociedad, las novedades tecnológicas, los cambios sociales u otros temas que podrían dar un plus ocupan un papel menor, casi intrascendente.

En resumen, una buena serie, que brilla en todo pero que le resultará un tanto descafeinada si lo que busca es una serie de ciencia ficción "de verdad".


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domingo, octubre 27, 2019

Crítica: La ciudad y la ciudad (serie de TV)

Hace unos meses reseñé la excelente (aunque no apta para todos los públicos) novela La ciudad y la ciudad, de Chine Miéville. Pues bien, la BBC asumió el riesgo de adaptar para televisión esta novela. Riesgo porque no es una novela muy conocida, es de difícil adaptación y requiere un presupuesto elevado. Pero, qué demonios, es la BBC. El resultado es mixto, con grandes aciertos y decisiones claramente criticables.

Empecemos por el principio. Es evidente que la literatura y la televisión juegan con medios completamente diferentes. En la novela, el autor juega al principio al despiste, a no dejar claro cómo es Ul Qoma y Beszel. A la serie no le queda otro remedio que hacer justo lo contrario y, puesta a ello, lo resuelve con brillantez. En apenas unos minutos el espectador tiene muy claro cuál es aspecto de las dos ciudades y qué es "desver" una ciudad.

La serie sigue fielmente la obra de Miéville. Una chica es asesinada, el inspector Tyador Borlú es llamado a investigar el caso, etcétera, etcétera. Así que, si es usted purista y le gusta China Miéville, esta es su serie. Hay, como no podía ser de otra forma, algunas licencias. Borlú es en la serie un nostálgico que se aferra al recuerdo de su mujer desaparecida, mientras que en la novela es un poco golfo, un personaje más propio de la novela negra. Hay una ligera divergencia con la serie en los personajes, que están más desarrollados que en la obra de Miéville, y en el transfondo político, que cobra algo menos de importancia en la serie que en la novela.

No obstante, el producto no está exento de fallos. Todo el brillante esfuerzo de adaptación descarrila en el último capítulo de la serie. En lugar de mantenerse fieles a la novela, optan por nuevos caminos que no alcanzan ni de lejos la calidad esperable. Así, todo lo concerniente a Brecha queda peor resuelto en la serie que en el libro, mal y con prisas. Y qué decir de la épica persecución final del libro, que Miéville convierte en inolvidable a pesar de la dificultad que entraña imaginársela; la serie tenía una oportunidad única de plasmarlo en pantalla y, en su lugar, optan por un tiroteo convencional.

En resumen, La ciudad y la ciudad resulta una serie que gustará a los amantes del género negro y la ciencia ficción weird y que recomiendo a todo al que le gustó el libro. La ambientación y la fotografía son dignas de aplauso, aunque el final desmerece los aciertos previos de la serie.



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sábado, julio 27, 2019

Crítica: Chernobyl

Chernobyl es una exitosa miniserie (solo 5 capítulos) de HBO que nos cuenta lo sucedido en el accidente de Chernobyl, desde los primeros momentos del accidente hasta 2 años después del mismo.

La serie arranca con el accidente en sí. Ha ocurrido algo serio pero los operadores de la central no tienen claro qué ha sucedido ni su gravedad. La apuesta de la serie, arriesgada, resulta todo un acierto, pues el espectador (que supuestamente no sabe lo que pasa) se mete en la piel de unos trabajadores que no saben a qué se están enfrentando.

Pasadas las horas, mientras los operarios se van dando cuenta del horror que han desencadenado, la serie pone el foco de atención en las autoridades soviéticas, empeñadas en mantener el secreto respecto a lo ocurrido, y en la actitud de Dyatlov, empecinado en que -contra toda evidencia- no hay para tanto. De nuevo, la serie logra escenas míticas.

A partir de allí, la serie se enfoca en cómo lidiar con el desastre. Cobran especial protagonismo Legasov, el científico que intenta hacerlo lo mejor posible pero al que le reconcome la conciencia, y Shcherbina, el político que sabe cómo se logran hacer las cosas. Incluye también el único personaje ficticio de la serie, Ulana Khomyuk, que da voz a los científicos que acudieron al lugar del accidente.

Los episodios 3 y, en especial, el 4 pierden algo el ritmo y dan a veces la sensación de dar saltos en la narrativa. Sin embargo, el 5 remonta y nos deja con el juicio donde se explica -por fin- qué provocó el accidente.

Chernobyl ha bebido de diversas fuentes, en especial de Voces de Chernobyl. Eso da a la serie una visión amplia de lo sucedido, con detalles que suelen pasarse por alto y especial énfasis en cómo lo vivieron las personas que estaban allí. No obstante, al centrarse en la vivencia personal se olvida que esta tiene un valor meramente subjetivo.

La serie ha recibido diversas críticas. Para algunos, no critica suficientemente la energía nuclear. Otros alegan que ciertas presentaciones sobre los efectos de la radiactividad en el organismo parecen sacadas de una película gore. Los hay que se quejan de que la representación que se hace de la URSS es sombría y, finalmente, que mantiene ciertos mitos del accidente. Cada cual sabrá sus motivos pero, recuérdese, a pesar de algunos fallos Chernobyl es una obra de ficción y los productores deben tener cierta libertad creativa. Chernobyl es Dyatlov alegando que usted no ha visto grafito en el suelo, es un ingeniero mirando aterrorizado el núcleo del reactor, es la población de Prypiat bañada por una lluvia de ceniza radiactiva, son unos buzos acompañados por el crepitar de un contador Geyger, es el detalle con el que la serie está ambientada, es Legasov explicando cómo se produjo el accidente. Y allí lo borda.

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sábado, junio 29, 2019

Crítica: Love, Death & Robots

Love, Death & Robots es una serie de animación de Netflix compuesta por 17 capítulos breves, de apenas entre 5 y 20 minutos. Cada capítulo es independiente, lo cual ha sido un recurso habitual en la ciencia ficción televisiva (1). Estos dos factores (brevedad y ausencia de conexión entre capítulos) hace que la digestión del producto sea asequible y tenga muchos altibajos.

Estéticamente hablando, la serie es impecable. Algunos capítulos son sencillamente espectaculares. No obstante, cada uno tiene su estilo propio. Mientras la mayor parte opta por el hiperrealismo, otros se decantan por un aspecto similar al de un cómic y los menos optan por un dibujo animado clásico.

En cuanto a la temática, la serie no destaca especialmente. Salvo algunos casos destacables, la mayor parte de las temáticas se conforman con mantenerse en la superficialidad. Son gamberros y buscan únicamente entretener al espectador. Y vaya si lo consiguen.

Donde la serie cojea es en cuanto a repetir ciertos clichés. En resumen, parece pensada para el hombre heterosexual blanco de los años 80. Apenas hay mujeres, cuando las hay están aisladas del resto de mujeres y algún episodio que podría haber sido brillante queda estropeado por el uso sin freno del cuerpo femenino como reclamo.(2)

Mi valoración, capítulo a capítulo, es la siguiente:

  • Sonnie's edge (*****) En un futuro se hacen combates con avatares y el de Sonnie es la envidia de sus rivales. El capítulo se cierra con la mejor escena de la serie, un momento que pone los pelos de punta y en el que descubrimos nosotros mismos nos hemos dejado engañar.
  • Three robots (*****) Tres robots de personalidades entrañables pasean por las ruinas de la civilización humana. 
  • The witness (**) Una mujer es testigo de un asesinato. El capítulo nos muestra la persecusión que sufre la mujer por parte del asesino. Hasta aquí todo normal, incluso con un final digno del mismo Hitchcock, si no fuera por la exhibición gratuita de pechos y vello púbico de la que adolece el capítulo.
  • Suits (***) Unos granjeros tripulan unos robots de combate contra una invasión alienígena. Divertida y gamberra.
  • Sucker of souls (***) Una excavación arqueológica provoca el despertar de un arcano y peligroso poder. Es el único episodio de terror de la serie. Efectivo pero sin llegar a la genialidad.
  • When the yogurt took over (***) Por accidente los humanos crean una civilización de yogures superinteligentes. Es uno de los episodios más anticlimáticos de la serie y tal vez en ello resida su mérito.
  • Beyond the Aquila Rift (****) Una nave de exploración termina accidentalmente más allá del espacio y tiempo conocidos. Bella, previsible y con uno de los pocos finales que provocan cierta reflexión.
  • Good Hunting (*****) En un mundo en el que la magia se desvanece, una de las últimas criaturas mágicas de China trata de sobrevivir. No se pierdan la entrañable relación entre los dos protagonistas.
  • The Dump (**) Para mí, uno de los peores capítulos de la serie. Alguien puede ver una sesuda reflexión sobre la humanidad que se ahoga en su propia basura. Yo no.
  • Shape-Shifters (***) El ejército de los EE.UU. tiene a unos "perros" para las misiones más arriesgadas. No obstante, los perros tienen aspecto y comportamiento de persona.
  • Helping Hand (****) Una especie de Gravity al cuadrado.
  • Fish Night (***) Posiblemente uno de los capítulos más bellos pero también de los más insustanciales.
  • Lucky 13 (***) A una piloto de combate le asignan una de las naves más gafes del ejército. Con el tiempo, termina siendo una de las naves fetiche. Por desgracia la idea no termina de desarrollarse del todo.
  • Zima Blue (*****) Uno de mis favoritos (3). Un hermético artista presenta su última y definitiva obra maestra.
  • Blindspot (**) Una banda perpetra un robo. Un montón de tiros y poca cosa más.
  • Ice Age (***) El único que cuenta con actores de verdad. Nos narra, como quien no quiere la cosa, la historia de la humanidad en una nevera. Espectacular.
  • Alternate Histories (****) El más gamberro de la serie y en el que uno deja rienda suelta sus instintos más sádicos. Podría haberse titulado "mil formas de matar a Hitler". 
  • The Secret War (****) El ejército rojo libra una guerra contra las fuerzas del mal. Más allá de la originalidad que supone que los soviéticos sean los buenos de la historia, la ambientación y la estética son impecables.
En resumen, Love, Death & Robots es una serie excelente en lo estético e ideal para pasarlo bien sin preocuparse. Con temáticas y estéticas variadas y altibajos, siempre encontrará un capítulo para el gusto de cada uno y otros que mejor olvidar. Sus principales defectos son una excesiva superficialidad y la reprobable visión sexista de la que hace gala.


(1) Recordemos por ejemplo The Twilight Zone, Historias para no dormir o, más recientemente, Black Mirror.
(2) No tengo nada en contra de usar un desnudo femenino. Solo digo que tiene que formar parte de la historia y no usarlo como mero reclamo. En este segundo caso da la sensación de que el autor carecía de ideas de más interesantes que sacar unas tetas.
(3) Tal vez porque me recordó mucho a La obra maestra.

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sábado, abril 06, 2019

Crítica: El cuento de la criada (serie), segunda temporada

El año pasado reseñé la primera temporada de la serie El cuento de la criada. En resumen, dije que era una serie excelente que provenía de un libro excelente, aunque no aptos para estómagos sensibles.

En general, la crítica comparte mi opinión sobre la primera temporada de la serie. La segunda temporada, sin embargo, ha recibido críticas no tan positivas. Parte de la crítica considera que la serie se excede en la violencia contra las mujeres.

Un momento...

No sé qué serie vieron en la primera temporada, pero yo recuerdo haber visto torturas, violaciones, amputaciones (algunas de ellas genitales), ejecuciones por "crímenes abyectos" como la homosexualidad, privación de derechos básicos como la lectura y así un largo etcétera. Honestamente, la segunda temporada no es muy diferente de la primera.

No, el pecado de la segunda temporada de El cuento de la criada es su falta de visión a largo plazo. Mientras la primera temporada seguía magistralmente el libro de Margaret Atwood y nos detallaba el ascenso de Offred hacia la libertad esta segunda temporada no se sabe muy bien hacia dónde va. Tan pronto las mujeres se alzan como caen más bajo que antes y lo peor es que estos giros terminan por resultar inverosímiles. La única adición que sorprende gratamente es un nuevo comandante, pero apenas aparece unos pocos capítulos y su arco parece terminar en esta misma temporada. Por añadidura, la serie ha adoptado la efectiva táctica de terminar cada capítulo en cliffhangers, efectivo pero corto de miras. Honestamente, prefería cómo terminaban los capítulos de la primera, con escenas contenidas pero que transmitían mucho más de lo que aparentaban.

En resumen, la segunda temporada de El cuento de la criada no alcanza la maestría de la primera pero tampoco resulta un descenso de calidad escandaloso. Por desgracia, de no adoptar una estrategia a largo plazo, la serie solo resistirá 1 o 2 temporadas antes de caer en la mediocridad.

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martes, julio 17, 2018

Crítica: El cuento de la criada (serie)

Hace unos meses ya reseñé el excelente libro El cuento de la criada, de Margaret Atwood. Como prometí, ahora toca la serie.

El lector me permitirá ir al grano y no detenerme en explicar el argumento. Si quiere más detalles siempre puede ir a mi crítica del libro. Me centraré en la adaptación en sí.

Una segunda advertencia: solo he visto la primera temporada. Quienes me conocen saben que el tiempo que dedico a ver series es escaso.

Al grano.

La serie hace justicia al libro. Hay momentos cinematográficos brillantes, de miradas que dicen más que los diálogos de algunas películas. Las interpretaciones de los personajes son dignas de elogio, destacaría la de Offred (Elisabeth Moss), la del resto de criadas (todas, sin excepción) y la de tía Lydia (Ann Dowd). Fred (Joseph Fiennes) está muy comedido pero más que correcto. Serena Joy (Yvonne Strashovski) también está brillante pero, por desgracia, su personaje está desaprovechado en la serie (resulta una sádica, mientras que en el libro es más bien una amargada y el lector llega a sentir compasión por ella). El único personaje desaprovechado, para mí, es Nick (Max Minghella).

La ambientación es excelente. La serie juega muy bien con los colores (rojo, azul, negro), con los flashbacks del libro y narra de forma brillante cómo una sociedad libre termina convirtiéndose en un régimen opresivo, con todos sus detalles. Sobre este último punto, cabe destacar que el papel de tía Lydia cobra más relevancia que en el libro y resulta todo un manual de cómo lavar el cerebro a alguien.

La serie sigue con bastante fidelidad al libro pero se permite algunos cambios. El final es diferente (no desvelaré más), aporta algunas escenas interesantes (la mejor, la visita de la embajadora mexicana) pero se deja algunas cosas en el tintero (eché mucho de menos que no explicara la historia de Serena Joy).

En resumen, una serie excelente, no apta (eso sí) para personas que tengan estómagos sensibles.






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